sábado, 17 de diciembre de 2011

El clavel.-


Un Rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se dejaban morir.

El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino.
El Rey miró al Pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la Vid.

Y la Vid se moría porque no podía florecer como la Rosa.

La Rosa lloraba por no ser fuerte y sólida como el Roble.

Entonces encontró una planta, la única que florecía más fresca que nunca. El Clavel lucía hermoso bajo el sol.

El Rey le preguntó: Cómo es que creces tan saludable y feliz en medio de este jardín mustio y sombrío?.

El Clavel contestó: "Quizás sea porque siempre supuse que, cuando me plantaste, querías claveles. Si hubieras querido un Roble, lo hubieras plantado. Entonces me dije: Intentaré ser Clavel de la mejor manera que pueda y heme aquí, el más hermoso y bello clavel de tu jardín".

Así a veces nos pasa a nosotros...

Vivimos marchitándonos; en nuestras propias insatisfacciones, en nuestras absurdas comparaciones con los demás...

Si yo fuera, si yo pudiera, si mi vida fuera...

Siempre conjugando un futuro incierto, en vez del presente concreto, empecinados en no querer ver, que la felicidad es un estado subjetivo y voluntario.

Podemos elegir hoy, estar felices con lo que somos, con lo que tenemos o vivir amargados por lo que no tenemos o no podemos ser.