CUANDO PERDER ALGO TE PREOCUPA DEMASIADO, YA LO HAS PERDIDO.
PORQUE TU PREOCUPACIÓN IMPIDE QUE OBTENGAS CUALQUIER TIPO DE VALOR DE AQUELLO QUE TANTO TE PREOCUPA PERDER.
Las cosas cambian y lo que hoy está aquí, muy bien podría haber desaparecido mañana.
Puedes preocuparte y angustiarte por ello, o puedes aprovechar al máximo, con alegría y amor, todo lo que ahora mismo tienes.
La felicidad que sientas en plenitud, no la perderás.
Nada ni nadie podrá quitarte el amor que vives y ofreces.
Si te involucras demasiado en las cosas fugaces y superficiales de la vida, te estarás preparando para una terrible desilusión cuando ellas ya no estén contigo.
En cambio, aprende a atesorar aquellas cosas con real sustancia, con sentido, esas que el tiempo y las circunstancias no pueden borrar.
Acostúmbrate a vivir cada día a pleno y con verdadero sentido.
Verás que te preocupas menos por lo que podrías perder, y te concentras más en lo que tienes para aprovechar.
Agradece todo lo que tienes, aprovechándolo al máximo.
Y siempre tendrás muchas cosas por las cuales estar agradecido.
GABRIEL SANDLER
domingo, 24 de febrero de 2013
La felicidad.-
En cierta ocasión se reunieron todos los dioses y decidieron crear al hombre y la mujer; hacerlos a su imagen y semejanza, entonces uno de ellos dijo:
- Esperen. Si los vamos a hacer a nuestra imagen y semejanza, van a tener un cuerpo igual al nuestro, fuerza e inteligencia igual a la nuestra, debemos pensar en algo que los diferencie de nosotros, de no ser así, estaríamos creando nuevos dioses.
Debemos quitarles algo, pero, ¿Qué les quitamos?
Después de mucho pensar uno de ellos dijo:
- Ah!! ya sé!, vamos a quitarles la felicidad, pero el problema va a ser dónde esconderla para que no la encuentren jamás.
Propuso el primero:
- Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo; a lo que inmediatamente repuso otro:
- No, recuerda que les dimos fuerza, alguna vez alguien subirá, y la encontrará, y si la encuentra uno, ya todos sabrán donde está.
Luego propuso otro:
- Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar, y otro contestó:
- No, recuerda que les dimos inteligencia, alguna vez alguien construirá algo con lo que pueda entrar y bajar, y entonces la encontrará.
Uno más dijo:
- Escondámosla en un planeta lejano a la Tierra.
Y le dijeron:
- No, recuerda que les dimos inteligencia, y un día alguien construirá una nave en la que pueda viajar a otros planetas y la descubrirá, y entonces todos tendrán felicidad y serán iguales a nosotros.
El último de ellos, era un Dios que había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás dioses, analizó en silencio cada una de ellas y entonces rompió el silencio y dijo:
- Creo saber dónde ponerla para que realmente nunca la encuentren.
(todos voltearon asombrados y preguntaron al unísono)
- ¿Dónde?
- LA ESCONDEREMOS DENTRO DE ELLOS MISMOS, ESTARÁN TAN OCUPADOS BUSCÁNDOLA AFUERA, QUE NUNCA LA ENCONTRARÁN.
Todos estuvieron de acuerdo, y desde entonces ha sido así.
EL HOMBRE SE PASA LA VIDA BUSCANDO LA FELICIDAD SIN SABER QUE LA TRAE CONSIGO MISMO...
- Esperen. Si los vamos a hacer a nuestra imagen y semejanza, van a tener un cuerpo igual al nuestro, fuerza e inteligencia igual a la nuestra, debemos pensar en algo que los diferencie de nosotros, de no ser así, estaríamos creando nuevos dioses.
Debemos quitarles algo, pero, ¿Qué les quitamos?
Después de mucho pensar uno de ellos dijo:
- Ah!! ya sé!, vamos a quitarles la felicidad, pero el problema va a ser dónde esconderla para que no la encuentren jamás.
Propuso el primero:
- Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo; a lo que inmediatamente repuso otro:
- No, recuerda que les dimos fuerza, alguna vez alguien subirá, y la encontrará, y si la encuentra uno, ya todos sabrán donde está.
Luego propuso otro:
- Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar, y otro contestó:
- No, recuerda que les dimos inteligencia, alguna vez alguien construirá algo con lo que pueda entrar y bajar, y entonces la encontrará.
Uno más dijo:
- Escondámosla en un planeta lejano a la Tierra.
Y le dijeron:
- No, recuerda que les dimos inteligencia, y un día alguien construirá una nave en la que pueda viajar a otros planetas y la descubrirá, y entonces todos tendrán felicidad y serán iguales a nosotros.
El último de ellos, era un Dios que había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás dioses, analizó en silencio cada una de ellas y entonces rompió el silencio y dijo:
- Creo saber dónde ponerla para que realmente nunca la encuentren.
(todos voltearon asombrados y preguntaron al unísono)
- ¿Dónde?
- LA ESCONDEREMOS DENTRO DE ELLOS MISMOS, ESTARÁN TAN OCUPADOS BUSCÁNDOLA AFUERA, QUE NUNCA LA ENCONTRARÁN.
Todos estuvieron de acuerdo, y desde entonces ha sido así.
EL HOMBRE SE PASA LA VIDA BUSCANDO LA FELICIDAD SIN SABER QUE LA TRAE CONSIGO MISMO...
viernes, 7 de diciembre de 2012
La terapia como ensayo final para la vida.-
La amistad entre el paciente y el terapeuta es una condición necesaria pero no suficiente. La psicoterapia no es un sustituto de la vida sino que es, para usar una metáfora teatral, un ensayo final para la verdadera función que es la vida. En otras palabras, aunque la psicoterapia requiere de la amistad, la relación no es un fin sino un medio para un fin.
La intimidad de la relación terapéutica cumple con muchos propósitos. Provee un lugar seguro para que los pacientes se abran lo más posible. Y más aún, les ofrece la experiencia de ser aceptados y comprendidos tras una profunda apertura y un total sinceramiento. Enseña la habilidad social necesaria: el paciente aprende aquello que es necesario en una relación íntima. Y el paciente aprende que la intimidad es posible, incluso alcanzable. Por último, y quizás esto sea lo más importante, la observación de Carl Rogers de que la relación terapéutica sirve como un punto de referencia interno al que los pacientes pueden volver en su imaginación. Al haber adquirido una vez este nivel de intimidad, pueden abrigar la esperanza e incluso la expectativa de desarrollar relaciones similares.
Uno oye a menudo hablar de pacientes (sea en terapia grupal o individual) que son excelentes pacientes o excelentes miembros del grupo y que sin embargo siguen siedno los mismos en su vida exterior. Pueden relacionarse bien con el terapetua o ser miembros clave en el grupo - abiertos, trabajadores, agentes de interacción - y sin embargo no aplican lo que han aprendido a las situaciones exteriores. En otras palabras utilizan la terapia como un sustituto en vez de como un ensayo para la vida.
Esta distinción puede resultar útil en decisiones sobre el final de la terapia. El cambio de comportamiento en la situación terapéutica obviamente no es suficiente: los pacientes deben transferir sus cambios a su entorno de vida. En las etapas últimas de la terapia, pongo mucha energía en asegurar la transferencia del aprendizaje. Si lo consdiero necesario, empiezo a ofrecer un entrenamiento activo, presionando a los pacientes para que experimenten comportamientos nuevos en el entorno laboral, social y familiar.
IRVIN YALOM. EL DON DE LA TERAPIA. EMECÉ EDITORES.
domingo, 25 de noviembre de 2012
Irvin Yalom.-
"Al trabajar con mis pacientes, lo que busco ante todo es conectarme. Para lograrlo, actúo de buena fe: nada de uniformes ni disfraces, nada de exhibir diplomas, títulos profesionales ni premios, nada de fingir saber lo que no sé, nada de negar que los dilemas existenciales también me afligen, nada de negarme a responder preguntas, nada de esconderme detrás de mi papel. Y, finalmente, nada de ocultar que también yo soy humano y vulnerable."
I. Yalom "Mirar al sol"
martes, 13 de noviembre de 2012
Una mirada de la Psicología Humanista sobre el Art. 43 del Código de Ética .-
Al referirnos a
nuestra práctica profesional hemos de considerar la diversidad de propuestas de
trabajo surgidas de las diferentes teorías psicológicas; y, aunque nuestra
antropología nos diferencie, el quehacer del psicólogo coincide en un punto: la
rigurosidad con la que sostenemos los principios éticos que nos rigen.
Así, pongo a disposición
del lector una aproximación de la Psicología Humanista
al Art. 43 de nuestro Código de Ética,
con el afán de difundir sus fundamentos teóricos e invitar a los colegas a
aventurarse en la lectura de los representantes humanistas, desde los cuales
podrán nutrirse de conceptos que ofrecen una mirada diferente.
En palabras de
Abraham Maslow (1): “Debo reconocer que considero esta corriente humanista
dentro de la Psicología
como una revolución en el sentido prístino y más verdadero de la palabra, en el
sentido en que Galileo, Darwin, Einstein, Freud y Marx llevaron a cabo las
suyas; es decir, una corriente que aporta nuevas formas de percibir y pensar,
nuevas representaciones del hombre y la sociedad, nuevos enfoques de la ética y
los valores, nuevas direcciones que seguir. Esta Tercera Fuerza Psicológica es,
en la práctica, un aspecto de una weltanschauung global, de una filosofía de la
vida, de una nueva concepción del hombre…”
Art. 43.- Es responsabilidad inherente al
ejercicio profesional del psicólogo:
a) La actualización periódica y permanente
de sus conocimientos como garantía de responsabilidad e idoneidad que
contribuya al prestigio de la profesión y a la optimización del servicio que
brinda.
b) La realización de una psicoterapia
personal que garantice la preservación de su salud y la de aquellos con quienes
trabaja.
c) La supervisión del trabajo realizado.
Ilustraremos con
pensamientos de algunos de los teóricos de la Tercera Fuerza en Psicología.
Acerca de la actualización periódica y permanente,
tal como lo plantea Rollo May (2) “En cierto sentido todo terapeuta está o
debería estar entregado a la investigación continuamente… e investigación, como
lo indica la propia palabra, es una
búsqueda de las fuentes”.
Desde la Psicología Humanista
es fundamental el replanteo continuo sobre nuestras actitudes y habilidades
como terapeutas ante cada persona en particular. Carl Rogers (3), refiriéndose
al trabajo en la clínica, se pregunta:
“Poseo los conocimientos, los recursos, la
fuerza psicológica y la habilidad necesaria para ser útil a este individuo?
Cómo puedo crear una relación que esta persona pueda utilizar para su propio
desarrollo?”
Así, la
capacitación continuada podrá estar formada por las siguientes actividades:
• Asistencia a
cursos de actualización que supongan una puesta al día sobre aspectos relativos
a la actividad profesional.
• Actualización
bibliográfica sobre los temas profesionales, utilizando los medios de
documentación de uso público y privado.
• Utilización de
las reuniones profesionales y científicas para intercambiar conocimientos sobre
intervenciones concretas realizadas.
• Consulta a
otros profesionales expertos cuando se intervenga sobre casos o problemas en
los que el psicólogo se vea necesitado de un apoyo o asesoramiento.
La revisión, mantenimiento,
actualización y adquisición de nuevos conocimientos y habilidades, que permitan
mejorar y potenciar la práctica profesional en el campo de la Psicología , es un
deber ético y una responsabilidad personal dada la elección vocacional
realizada.
La formación del
Psicólogo Humanista es inacabada, en coherencia con el fundamento antropológico
que nos sustenta, una concepción de
hombre en devenir, un hombre “siendo”, un hombre con infinitas
posibilidades a desarrollar dentro de situaciones facilitadoras. Nuestro
trabajo es procurarnos esos espacios, en los cuales iniciarnos en la
información que irá formando nuestro propio criterio. Conocer lo más que
podamos sobre nuestra disciplina, ya que, según palabras de Maslow: “Si tu única herramienta es un martillo,
tenderás a tratar a todos como si fueran clavos”.
Cuando decidimos
nuestro rol hacia el trabajo en la clínica se nos hace imprescindible conocer
la diversidad de modelos terapéuticos, la concepción de hombre en que se
sustentan, las teorías o marcos conceptuales desde los que se procura
responder, las modalidades de ayuda, técnicas y recursos. Solo desde allí
podremos elegir libremente dónde posicionarnos en nuestro trabajo. Esto implica una ontología, una epistemología,
una metodología y una praxis en coherencia, que tan solo obtendremos cuando
reconocemos que no cesamos de aprender…
Respecto de la psicoterapia personal, coincidiremos
en que es ético procurarnos un espacio en el cual repensarnos, cuestionarnos y
revisarnos, dado que somos personas afectadas ( connotación dada por el
“afecto”) dentro de nuestros vínculos, que además afectamos en las relaciones
que establecemos con otros. Y considerando que somos nuestra propia herramienta
de trabajo y acompañamos momentos de importancia en la vida de nuestros
consultantes, hemos de poder contactar con nuestras limitaciones y
posibilidades. Es condición indispensable para que un terapeuta pueda ser
agente facilitador de cambio, que él mismo esté genuinamente en busca de su propio
crecimiento y que se vaya realizando.
Irvin Yalom
expresa: “Nunca me canso de decirles a mis estudiantes que su principal
instrumento es su propio ser y que deben mantenerlo bien afinado. Los
terapeutas deben tener un considerable conocimiento de sí, confiar en su
capacidad de observación, y relacionarse con sus pacientes de manera afectuosa
y profesional. Precisamente ese es el motivo por el que los terapeutas no solo
deben someterse a años de terapia personal durante su formación, sino también
regresar a ésta periódicamente” (4)
Disponer de
herramientas para vivir una vida más plena y conciente necesariamente optimiza
nuestra práctica profesional.
Procurarnos el
propio desarrollo personal, el despliegue de nuestras potencialidades, “ser” la
persona que “somos” de la mejor manera posible, descubrir nuestros propósitos
personales, sentirnos íntegros, mantenernos disciplinados en áreas de
bienestar, encontrar paciencia, motivación, coraje en el logro de nuestros
objetivos personales, sentirnos seguros. El reto es ser uno mismo.
Carl Rogers(5),
expresa: "En mi relación con las personas he aprendido que, en definitiva,
no me resulta beneficioso comportarme como si yo fuera distinto de lo que
soy."
"Soy más
eficaz cuando puedo escucharme con tolerancia y ser yo mismo."
"... no podemos
cambiar en tanto no nos aceptemos tal como somos. Una vez que nos aceptamos, el
cambio parece llegar sin que se lo advierta."
"He
descubierto el enorme valor de permitirme comprender a otras persona."
"...
comprender a un hombre que se siente un individuo despreciable e inferior de
alguna manera me enriquece. En estas ocasiones aprendo modificándome de modo
tal que me torno una persona diferente, con mayor capacidad de dar."
"Cuanto más
me abro hacia las realidades mías y de la otra persona, menos deseo 'arreglar
las cosas'."
"Sin
embargo, el aspecto paradójico de mi experiencia consiste en que, cuanto más me
limito a ser yo mismo y más me intereso por comprender y aceptar las realidades
que hay en mí y en la otra persona, tantos más cambios parecen suscitarse.
Resulta paradójico el hecho de que cuanto más deseoso está cada uno de nosotros
de ser él mismo, tantos más cambios se operan, no sólo en él, sino también en
las personas que con él se relacionan."
Estas
reflexiones nos permiten comprender la importancia de la persona del Psicólogo
en la Psicoterapia ,
y el cuidado de esa persona entonces, es indiscutible.
Como terapeuta
humanista entiendo la importancia de acompañar al otro en su propio proceso de
reorganización de su experiencia, aunque difiera con mi percepción, en un pleno
ejercicio de la aceptación incondicional, permitiéndole crecer en su propia
dirección, siguiendo su propia tendencia organísmica a actualizarse. Saberme a
mi misma en proceso me da conciencia de mis limitaciones y de mi continuo
aprendizaje.
Mediante una
terapia personal hemos también de trabajar en la motivación que nos empuja a
trabajar como Psicólogos, hacerla conciente, desenmarañar nuestros conflictos
históricos, nuestras tendencias reparadoras, nuestra omnipotencia y omnisapiencia,
nuestra relación con el poder y demás que hubieran incidido en nuestra elección
profesional. De no hacerlo, podrían
interferir en nuestro quehacer. "No hay ninguna situación en la vida que
carezca de sentido, incluso los aspectos aparentemente negativos de la vida
pueden llegar a convertirse en algo positivo
cuando se afrontan con la actitud correcta": Viktor Emil Frankl(6).
Y Abraham Maslow(7) señala: “Debemos
formular en forma explícita lo que todos aceptamos implícitamente, que nuestro
tipo de trabajo es sentido a veces profundamente y surge de motivaciones
personales profundas, que algunas veces nos identificamos con los objetos de
estudio en vez de separarnos de ellos, que normalmente nos encontramos
estrechamente implicados, y que debemos estarlo, si no queremos que nuestro
trabajo sea una patraña”.
Esta
construcción del conocimiento de sí como persona favorece el autocuidado, lo
cual es ético en sí mismo e implica relaciones complejas con los otros, ya que
es una manera de ocuparse de los otros. La ética profesional propone un cambio
cualitativo integral de la propia persona.
"Me doy
cuenta de que si fuera estable, prudente y estático viviría en la muerte. Por
consiguiente acepto la confusión, la incertidumbre, el miedo y los altibajos emocionales,
porque ése es el precio que estoy dispuesto a pagar por una vida fluida,
perpleja y excitante." (Carl Rogers)(8)
En cuanto a la supervisión, hablamos de un espacio en el que se
despliegan interrogantes vinculados a aspectos teóricos y prácticos del hacer
en psicoterapias. La supervisión entrena al profesional que oficia de terapeuta
en la escucha y en la elaboración de hipótesis que permitan introducir
intervenciones óptimas. El prefijo
“super” etimológicamente significa “arriba”, sobreentendiéndose entonces que
hay alguien que mira nuestro trabajo “desde arriba”, En Psicología Humanista
hablamos de “covisión”, en tanto que la entendemos desde un estilo que elimina
la mirada “super” y aludimos al “con”. Visionamos juntos el trabajo del terapeuta
con la persona que le consulta. La covisión nos permite “pensar con otros”.
Entendemos que en la covisión no hay alguien que sabe a ciencia cierta por
donde seguir, sino que en todo caso, habrá hipótesis que se irán armando entre
los participantes covisantes. El coordinador covisor, es un profesional que,
aunque con mayor experiencia, se presenta como facilitador.
Es la nuestra
una tarea en la que continuamente nuestro ser se involucra con otro ser en una relación terapéutica que fundamentalmente
es humana. En palabras de Irvin Yalom (9) “La psicoterapia debe ser una
experiencia profundamente humana: nada vital puede surgir de procedimienos
mecánicos e inhumanos”. El proceso de la
terapia desde el ECP constituye una experiencia dinámica, única y diferente con
cada persona, lo cual exige multiplicidad de destrezas operativas, que han de
ser covisadas a fin de optimizarlas. Preguntar, dudar, cuestionar la tarea
terapéutica abre caminos de mayor riqueza y responsabilidad.
El terapeuta
debe procurarse un espacio y una relación en los que pueda diferenciar sus
propias experiencias y sentimientos, pueda clarificar significados personales
de las vivencias de la relación terapéutica, pueda dialogar y compartir cómo se
siente en dicha relación, sus percepciones y expectativas, darse cuenta de sus
modos de interacción, ampliar el campo perceptual, descubrir sus recursos
personales, posibilidades y limitaciones para el trabajo terapéutico en cada
una de las personas que atiende. Es un proceso de aprendizaje experiencial,
significativo y participativo en el que ha de ampliar sus puntos de vista
promoviendo la confianza en la autorregulación organísmica, la esencia del
Humanismo.
La covisión
procura afinar el estilo terapéutico personal, la forma en que cada profesional
siente y transmite los postulados humanistas. Se procura quitar énfasis al
“querer explicar” y al “querer comprenderlo todo”, “preverlo todo”, “analizarlo
todo”, al precio de ahogar la espontaneidad, la creatividad y lo imprevisto que
son características innatas de todo lo que vive.
La elección de
la palabra “covisión” responde a la
propia necesidad de búsqueda, aprendizaje y resignificación. Y más allá de la
palabra, lo importante es crear espacios en los cuales seguir creciendo,
desarrollándonos y desplegándonos, ya que eso es lo que posibilitará que
también lo hagan las personas que nos consultan.
Participar de un
espacio de covisión nos demanda la humildad suficiente como para que otros
opinen, intervengan, en nuestro quehacer profesional, así como aprender a
pensar con otros los trabajos terapéuticos a su cargo. Nos favorece el saber
escuchar, respetar los ritmos y tiempos de otros, tener sentido del humor, ser
cálido, comprensivo, tolerante, hacer el trabajo con mesura, estudiar e
investigar de continuo, tener confianza en sí mismo, ser flexible, ser
creativo, tener capacidad introspectiva, responsable, tener una preparación
técnica adecuada y un buen encuadre del trabajo.
Nuestro trabajo
como Psicólogos nos presenta muchas veces interrogantes, que son los que
llevamos a covisar y se convierten en su hilo conductor.
Como dice Rollo
May (10) “una de las principales razones de la situación ambigua y difícil en
la que nos encontramos los psicólogos es que hemos evitado permanentemente la
confrontación con el dilema del hombre. A causa de nuestra tendencia a la
reducción, aparentemente omnipresente, omitimos aspectos esenciales del
funcionamiento humano. Y terminamos sin la ‘persona a la que ocurren estas
cosas’. Nos quedamos sólo con las ‘cosas’ que pasan, suspendidas en medio del
aire. El pobre ser humano desaparece en el proceso”
Ser psicólogo es
una experiencia maravillosa, en la que estamos en una relación interpersonal
profunda. Rogers sostiene que el comprender al otro es riesgoso, ya que podría
modificarnos y todos experimentamos temor frente al cambio. Pero la comprensión
enriquece, porque permite penetrar en el marco de referencia del otro, y
conocer su propia visión de la vida.
“No es frecuente
que tenga lugar un encuentro personal tan profundo y mutuo, pero estoy
convencido de que si no ocurre de vez en cuando, no vivimos como seres
humanos." (Carl Rogers)
“He descubierto
el sentido de mi vida, ayudando a otros a descubrirlo en las suyas”. Víktor
Emil Frankl (11). O en palabras de Ricardo Peter (12)“La tarea del terapeuta es
antes que nada reconciliar al hombre consigo mismo, ayudarlo a perdonarse por
el hecho de ser limitado y llevar comprensión a quienes están sumidos en la
lucha encarnizada de ser humanos. En esta batalla en campo abierto, la responsabilidad
del terapeuta es funcionar como persona, esto es, conservarse básicamente
humano. Este es su triunfo.”
Oración
Gestáltica (Fritz Perls)
Yo soy Yo
Tú eres Tú.
Yo no estoy en
este mundo para cumplir tus expectativas
Tú no estás en
este mundo para cumplir las mías.
Tú eres Tú
Yo soy Yo.
Si en algún
momento o en algún punto nos encontramos será maravilloso, si no, no puede
remediarse.
Falto de amor a
mi mismo cuando en el intento de complacerte me traiciono.
Falto de amor a
ti cuando intento que seas como yo quiero, en vez de aceptarte como realmente
eres.
Tú eres Tú y Yo
soy Yo
Claudio Rud (13)
nos dice: “La psicoterapia es entonces un suceso que se manifiesta descentrado,
lúdico, creador de nuevos sentidos, que
posibilita la constitución del fenómeno originario del encuentro e implica una
especie de convivencia de todos los elementos del Entre”, que encuentran allí
su potencia de hacerse manifiestos”.
Es difícil
permitir que los demás difieran de nosotros, o que piensen y sientan de un modo
distinto. Pero las diferencias entre los individuos, el derecho de cada uno de
utilizar su experiencia a su manera y descubrir en ella sus propios
significados, es una de las potencialidades más valiosas de la vida y es una
forma de ayudar a convertirse en persona, y ayudarnos a convertirnos en
personas…
Lic. Liliana
A.Villagra
Referencias
(1)
(7)“El hombre autorrealizado”, Abraham Maslow,
ed.Kairos
(2)
“Amor y Voluntad”, Rollo May, ed. Gedisa
(3)
(5) “El proceso de converirse en persona”, Carl Rogers
(4)
“Mirar al sol”, Irvin Yalom, Emecé
(6)“El hombre en busca del destino”, Viktor Frankl
(8) “El camino del ser”, Carl Rogers
(9) “Terapia a dos voces”, Irvin Yalom, Emecé
(10) “El dilema existencial del hombre moderno”; Rollo May
(11) “Fundamentos y aplicaciones de la
logoterapia”, Viktor Frankl, Ed. San Pablo
(13) “Entre metáforas y Caos”, Claudio Rud, Ed.Nueva Generación
domingo, 14 de octubre de 2012
El credo de un humanista.-
Erich Fromm
1.- Creo que la unidad del hombre, a diferencia de otros seres vivientes, se debe a que el hombre es la vida consciente de sí misma. El hombre es consciente de sí mismo, de su futuro, que es la muerte; de su pequeñez, de su impotencia. Es consciente del otro en cuanto otro. El hombre está en la naturaleza, y sometido a sus leyes, aunque la trascienda con el pensamiento.
2.- Creo que el hombre es consecuencia de la evolución natural: que ha nacido del conflicto de estar preso y separado de la naturaleza y de la necesidad de hallar unidad y armonía con ella.
3.-Creo que la naturaleza del hombre es una incoherencia, debida a las condiciones de la existencia humana, que exige buscarle soluciones, las cuales a su vez crean nuevas incoherencias y la necesidad de nuevas soluciones.
4.- Creo que toda solución a estas incoherencias puede cumplir realmente la condición de ayudar al hombre a superar el sentimiento de separación y a lograr un sentimiento de concordancia, comunidad y participación.
5.- Creo que, en toda solución a estas incoherencias, el hombre sólo tiene la posibilidad de escoger entre avanzar o retroceder. Estas opciones, que se manifiestan en actos precisos, son medios para rebajar o para desarrollar la humanidad que tenemos dentro.
6.-Creo que la alternativa fundamental para el hombre es la elección entre “vida” y “muerte”, entre creatividad y violencia destructiva, entre la realidad y el engaño, entre la objetividad y la intolerancia, entre fraternidad con independencia y dominio con sometimiento.
7.- Creo que podemos atribuir a la “vida” el significado de continuo nacimiento y constante desarrollo.
8.-Creo que podemos atribuir a la “muerte” el significado de suspensión del desarrollo y continua repetición.
9.- Creo que, con la solución regresiva, el hombre trata de encontrar la unidad librándose del insoportable miedo a la soledad y a la incertidumbre, desfigurando lo que lo hace humano y lo atormenta. La orientación regresiva se desarrolla en tres manifestaciones, juntas o separadas: La necrofilia, el narcisismo y la simbiosis incestuosa.
Por necrofilia entiendo el gusto por todo lo que es violencia y destrucción : el deseo de matar, la adoración de la fuerza, la atracción por la muerte, el suicidio y el sadismo y el deseo de transformar lo orgánico en inorgánico sometiéndolo al “orden”. El necrófilo, por carecer de las cualidades necesarias para crear, en su impotencia encuentra más fácil destruir, porque para él sólo una cualidad tienen valor: la fuerza.
Por narcisismo entiendo la falta de un interés autentico por el mundo exterior y un intenso apego a uno mismo, al grupo, clan, religión, nación, raza, etc., con graves distorsiones del juicio racional. En general, la necesidad de satisfacción narcisista deriva de la necesidad de compensar una pobreza material y cultural.
Por simbiosis incestuosa entiendo la tendencia a seguir ligado a la madre y a sus equivalentes : la estirpe, la familia o la tribu ; a descargarse el insoportable peso de la responsabilidad, la libertad y la conciencia, para ser protegido y amado en un estado de seguridad con dependencia, que paga el individuo con el cese de su propio desarrollo humano.
10.-Creo que, escogiendo avanzar, el hombre puede encontrar una nueva unidad mediante el pleno desarrollo de todas sus energías humanas, que se muestran en tres orientaciones, juntas o separadas: la biofilia, el amor a la humanidad y a la naturaleza y la independencia y libertad.
11.- Creo que el amor es la llave principal para abrir las puertas al “crecimiento” del hombre. El amor y la unión a alguien o algo fuera de uno mismo permite trabar relaciones con otros, sentirse uno con otros, sin reducir el sentido de integridad e independencia. El amor es una orientación positiva, para la cual es esencial que se hallen presentes al mismo tiempo la solicitud, la responsabilidad, el respeto y el conocimiento del objeto de unión.
12.- Creo que la experiencia del amor es el acto más humano y humanizador que es dado gozar al hombre y, como la razón, carece de sentido si se entiende de manera parcial.
13.-Creo en la necesidad de “liberación” de los lazos, externos o internos, como condición para poder tener la “libertad” de crear, obrar, querer saber, etc., para poder llegar a ser un individuo libre, activo y responsable.
14.- Creo que libertad es la capacidad de obedecer la voz de la razón y del conocimiento, en contra de las voces de las pasiones irracionales. Es la emancipación que libera al hombre y lo pone en el camino de emplear sus facultades racionales y de comprender objetivamente el mundo y el papel que en éste representa.
15.- Creo que la “lucha por la libertad” tiene, en general, el sentido excluido de lucha contra la autoridad impuesta sobre la voluntad individual. Hoy “lucha por la libertad” debe significar liberarnos, individual y colectivamente, de la “autoridad” a la que nos hemos sometido “voluntariamente” : liberarnos de las fuerzas interiores que exigen este sometimiento porque somos incapaces de soportar la libertad.
16.- Creo que la “libertad de elección” no siempre es igual para todos los hombres en todo momento. El hombre de orientación exclusivamente necrofílica, narcisista o simbiótico incestuosa, puede tomar sólo una opción regresiva. El hombre libre, liberado de lazos irracionales, no puede tomar ya una opción regresiva.
17.- Creo que el problema de la libertad de elección existe sólo para el hombre de orientaciones contrapuestas, y que esta elección siempre está estrechamente condicionada por deseos inconscientes y por justificaciones tranquilizadoras.
18.- Creo que nadie puede “salvar” a su prójimo decidiendo por él. Únicamente podrá ayudarlo señalándole alternativas posibles, con toda sinceridad y amor, sin sensiblería ni engaño alguno. La conciencia intelectiva de las alternativas liberadoras puede reavivar en un individuo sus energías ocultas y ponerlo en el camino en el que escoja la “vida”, en lugar de la “muerte”.
19.- Creo que la igualdad se siente cuando, al descubrirse uno mismo por completo, se reconoce igual a otros y se identifica con ellos. Todo individuo lleva la humanidad en su interior. La “condición humana” es única e igual en todos los hombres, a pesar de las inevitables diferencias de inteligencia, talento, estatura, color, etc.
20.- Creo que la igualdad entre los hombres se debe recordar especialmente para evitar que uno se convierta en instrumento de otro.
21.- Creo que la fraternidad es el amor dirigido a nuestros semejantes. No obstante, se quedará en palabra hueca mientras no se hayan eliminado todos los lazos “incestuosos” que impiden juzgar objetivamente al “hermano”.
22.- Creo que el individuo no puede entablar estrecha relación con su humanidad en tanto no se disponga a trascender su sociedad y a reconocer de qué modo ésta fomenta o estorba sus potenciales humanas. Si le resultan “naturales” las prohibiciones, las restricciones y la adulteración de los valores, es señal de que no tiene un conocimiento verdadero de la naturaleza humana.
23.- Creo que la sociedad ha chocado siempre con la humanidad, aun teniendo una función a la vez estimulante e inhibitoria. La sociedad no dejará de paralizar al hombre y promover la dominación hasta que su fin se identifique con el de la humanidad.
24.- Creo que podemos y debemos esperar una sociedad cuerda que fomente la capacidad del hombre de amar a sus semejantes, de trabajar y crear, de desarrollar su razón y un sentido real de sí mismo basado en la experiencia de su energía positiva.
25.- Creo que podemos y debemos esperar la recuperación colectiva de una salud mental caracterizada por la capacidad de amar y crear, por la liberación de los lazos incestuosos con el clan y la tierra, por un sentido de identidad basado en la experiencia que tienen de sí mismo el individuo como sujeto y agente de sus facultades y por la capacidad de influir en la realidad exterior e interior a uno mismo, logrando el desarrollo de la objetividad y de la razón.
26.- Creo que, mientras parece que este mundo nuestro enloquece y se deshumaniza, cada vez más individuos sentirán la necesidad de asociarse y colaborar con quienes compartan sus preocupaciones.
27.- Creo que estos hombres de buena voluntad, no sólo deben hacerse una interpretación humana del mundo, sino que también deben señalar el camino y trabajar por su posible transformación: la interpretación sin voluntad de reforma es inútil ; la reforma sin previa interpretación es ciega.
28.- Creo posible la realización de un mundo en que el hombre “ser” mucho aunque “tenga” poco ; un mundo en que el móvil dominante de la existencia no sea el consumo ; un mundo en que el “hombre” sea el fin primero y último ; un mundo en que el hombre pueda encontrar la manera de dar un fin a su ida y la fortaleza de vivir libre y desengañado.
viernes, 28 de septiembre de 2012
La Pareja: Encuentros y Desencuentros.-
Proponemos la creación de un espacio confiable de encuentro y aprendizaje compartido, a través de un trabajo integrador. Cuando me encuentro con otro: ¿Qué veo?, ¿Qué distorsiona mi mirada?, ¿Cuánto de mi historia está puesta en el otro?, ¿Desde qué lugar lo escucho?, ¿Qué me pasa con las diferencias, con los juicios de valor?, ¿Te veo?, ¿Me ves?.
Es precisamente el encuentro con el otro, el espacio grupal, el compartir experiencias, lo que nos permite “darnos cuenta” de lo que nos pasa en el “aquí y ahora” y transformar la dificultad en aprendizaje y nuevas opciones para mejorar el vínculo con nosotros mismos y los demás.
Es precisamente el encuentro con el otro, el espacio grupal, el compartir experiencias, lo que nos permite “darnos cuenta” de lo que nos pasa en el “aquí y ahora” y transformar la dificultad en aprendizaje y nuevas opciones para mejorar el vínculo con nosotros mismos y los demás.
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