domingo, 24 de febrero de 2013

Vivir en plenitud.-

CUANDO PERDER ALGO TE PREOCUPA DEMASIADO, YA LO HAS PERDIDO.
PORQUE TU PREOCUPACIÓN IMPIDE QUE OBTENGAS CUALQUIER TIPO DE VALOR DE AQUELLO QUE TANTO TE PREOCUPA PERDER.

Las cosas cambian y lo que hoy está aquí, muy bien podría haber desaparecido mañana.
Puedes preocuparte y angustiarte por ello, o puedes aprovechar al máximo, con alegría y amor, todo lo que ahora mismo tienes.

La felicidad que sientas en plenitud, no la perderás.
Nada ni nadie podrá quitarte el amor que vives y ofreces.
Si te involucras demasiado en las cosas fugaces y superficiales de la vida, te estarás preparando para una terrible desilusión cuando ellas ya no estén contigo.

En cambio, aprende a atesorar aquellas cosas con real sustancia, con sentido, esas que el tiempo y las circunstancias no pueden borrar.
Acostúmbrate a vivir cada día a pleno y con verdadero sentido.
Verás que te preocupas menos por lo que podrías perder, y te concentras más en lo que tienes para aprovechar.
Agradece todo lo que tienes, aprovechándolo al máximo.
Y siempre tendrás muchas cosas por las cuales estar agradecido.

GABRIEL SANDLER

La felicidad.-

En cierta ocasión se reunieron todos los dioses y decidieron crear al hombre y la mujer; hacerlos a su imagen y semejanza, entonces uno de ellos dijo:
- Esperen. Si los vamos a hacer a nuestra imagen y semejanza, van a tener un cuerpo igual al nuestro, fuerza e inteligencia igual a la nuestra, debemos pensar en algo que los diferencie de nosotros, de no ser así, estaríamos creando nuevos dioses.

Debemos quitarles algo, pero, ¿Qué les quitamos?

Después de mucho pensar uno de ellos dijo:
- Ah!! ya sé!, vamos a quitarles la felicidad, pero el problema va a ser dónde esconderla para que no la encuentren jamás.

Propuso el primero:
- Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo; a lo que inmediatamente repuso otro:
- No, recuerda que les dimos fuerza, alguna vez alguien subirá, y la encontrará, y si la encuentra uno, ya todos sabrán donde está.

Luego propuso otro:
- Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar, y otro contestó:
- No, recuerda que les dimos inteligencia, alguna vez alguien construirá algo con lo que pueda entrar y bajar, y entonces la encontrará.

Uno más dijo:
- Escondámosla en un planeta lejano a la Tierra.
Y le dijeron:
- No, recuerda que les dimos inteligencia, y un día alguien construirá una nave en la que pueda viajar a otros planetas y la descubrirá, y entonces todos tendrán felicidad y serán iguales a nosotros.

El último de ellos, era un Dios que había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás dioses, analizó en silencio cada una de ellas y entonces rompió el silencio y dijo:
- Creo saber dónde ponerla para que realmente nunca la encuentren.
(todos voltearon asombrados y preguntaron al unísono)
- ¿Dónde?

- LA ESCONDEREMOS DENTRO DE ELLOS MISMOS, ESTARÁN TAN OCUPADOS BUSCÁNDOLA AFUERA, QUE NUNCA LA ENCONTRARÁN.

Todos estuvieron de acuerdo, y desde entonces ha sido así.

EL HOMBRE SE PASA LA VIDA BUSCANDO LA FELICIDAD SIN SABER QUE LA TRAE CONSIGO MISMO...

viernes, 7 de diciembre de 2012

La terapia como ensayo final para la vida.-



La amistad entre el paciente y el terapeuta es una condición necesaria pero no suficiente. La psicoterapia no es un sustituto de la vida sino que es, para usar una metáfora teatral, un ensayo final para la verdadera función que es la vida. En otras palabras, aunque la psicoterapia requiere de la amistad, la relación no es un fin sino un medio para un fin.

La intimidad de la relación terapéutica cumple con muchos propósitos. Provee un lugar seguro para que los pacientes se abran lo más posible. Y más aún, les ofrece la experiencia de ser aceptados y comprendidos tras una profunda apertura y un total sinceramiento. Enseña la habilidad social necesaria: el paciente aprende aquello que es necesario en una relación íntima. Y el paciente aprende que la intimidad es posible, incluso alcanzable. Por último, y quizás esto sea lo más importante, la observación de Carl Rogers de que la relación terapéutica sirve como un punto de referencia interno al que los pacientes pueden volver en su imaginación. Al haber adquirido una vez este nivel de intimidad, pueden abrigar la esperanza e incluso la expectativa de desarrollar relaciones similares.

Uno oye a menudo hablar de pacientes (sea en terapia grupal o individual) que son excelentes pacientes o excelentes miembros del grupo y que sin embargo siguen siedno los mismos en su vida exterior. Pueden relacionarse bien con el terapetua o ser miembros clave en el grupo - abiertos, trabajadores, agentes de interacción - y sin embargo no aplican lo que han aprendido a las situaciones exteriores. En otras palabras utilizan la terapia como un sustituto en vez de como un ensayo para la vida.

Esta distinción puede resultar útil en decisiones sobre el final de la terapia. El cambio de comportamiento en la situación terapéutica obviamente no es suficiente: los pacientes deben transferir sus cambios a su entorno de vida. En las etapas últimas de la terapia, pongo mucha energía en asegurar la transferencia del aprendizaje. Si lo consdiero necesario, empiezo a ofrecer un entrenamiento activo, presionando a los pacientes para que experimenten comportamientos nuevos en el entorno laboral, social y familiar.

IRVIN YALOM. EL DON DE LA TERAPIA. EMECÉ EDITORES.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Irvin Yalom.-


"Al trabajar con mis pacientes, lo que busco ante todo es conectarme. Para lograrlo, actúo de buena fe: nada de uniformes ni disfraces, nada de exhibir diplomas, títulos profesionales ni premios, nada de fingir saber lo que no sé, nada de negar que los dilemas existenciales también me afligen, nada de negarme a responder preguntas, nada de esconderme detrás de mi papel. Y, finalmente, nada de ocultar que también yo soy humano y vulnerable."
I. Yalom "Mirar al sol"

martes, 13 de noviembre de 2012

Una mirada de la Psicología Humanista sobre el Art. 43 del Código de Ética .-




Al referirnos a nuestra práctica profesional hemos de considerar la diversidad de propuestas de trabajo surgidas de las diferentes teorías psicológicas; y, aunque nuestra antropología nos diferencie, el quehacer del psicólogo coincide en un punto: la rigurosidad con la que sostenemos los principios éticos que nos rigen.

Así, pongo a disposición del lector una aproximación de la Psicología Humanista al  Art. 43 de nuestro Código de Ética, con el afán de difundir sus fundamentos teóricos e invitar a los colegas a aventurarse en la lectura de los representantes humanistas, desde los cuales podrán nutrirse de conceptos que ofrecen una mirada diferente.
En palabras de Abraham Maslow (1): “Debo reconocer que considero esta corriente humanista dentro de la Psicología como una revolución en el sentido prístino y más verdadero de la palabra, en el sentido en que Galileo, Darwin, Einstein, Freud y Marx llevaron a cabo las suyas; es decir, una corriente que aporta nuevas formas de percibir y pensar, nuevas representaciones del hombre y la sociedad, nuevos enfoques de la ética y los valores, nuevas direcciones que seguir. Esta Tercera Fuerza Psicológica es, en la práctica, un aspecto de una weltanschauung global, de una filosofía de la vida, de una nueva concepción del hombre…”

Art. 43.- Es responsabilidad inherente al ejercicio profesional del psicólogo:
a) La actualización periódica y permanente de sus conocimientos como garantía de responsabilidad e idoneidad que contribuya al prestigio de la profesión y a la optimización del servicio que brinda.
b) La realización de una psicoterapia personal que garantice la preservación de su salud y la de aquellos con quienes trabaja.
c) La supervisión del trabajo realizado.

Ilustraremos con pensamientos de algunos de los teóricos de la Tercera Fuerza en Psicología.

Acerca de la actualización periódica y permanente, tal como lo plantea Rollo May (2) “En cierto sentido todo terapeuta está o debería estar entregado a la investigación continuamente… e investigación, como lo indica la propia palabra, es una búsqueda de las fuentes”.
Desde la Psicología Humanista es fundamental el replanteo continuo sobre nuestras actitudes y habilidades como terapeutas ante cada persona en particular. Carl Rogers (3), refiriéndose al trabajo en la clínica,  se pregunta:
“Poseo los conocimientos, los recursos, la fuerza psicológica y la habilidad necesaria para ser útil a este individuo? Cómo puedo crear una relación que esta persona pueda utilizar para su propio desarrollo?”

La Psicología estudia todos los aspectos de la experiencia humana, desde las funciones cerebrales hasta las acciones de las naciones, desde el desarrollo infantil, hasta el cuidado de los adultos mayores, en todas las instituciones posibles, desde los centros de investigación científica  hasta los de salud mental. Por lo tanto la formación del psicólogo debe ser la de un profesional con los conocimientos necesarios para incidir en, y promover la calidad de vida de las personas, grupos, comunidades, y organizaciones en diferentes contextos. Y es nuestra responsabilidad informarnos sobre aspectos centrales de nuestra disciplina y los avances que se realizan, formarnos como profesionales críticos, responsables y capaces de resolver los problemas de nuestra competencia, en una perspectiva comprometida con las transformaciones sociales.
Así, la capacitación continuada podrá estar formada por las siguientes actividades:

• Asistencia a cursos de actualización que supongan una puesta al día sobre aspectos relativos a la actividad profesional.
• Actualización bibliográfica sobre los temas profesionales, utilizando los medios de documentación de uso público y privado.
• Utilización de las reuniones profesionales y científicas para intercambiar conocimientos sobre intervenciones concretas realizadas.
• Consulta a otros profesionales expertos cuando se intervenga sobre casos o problemas en los que el psicólogo se vea necesitado de un apoyo o asesoramiento.

La revisión, mantenimiento, actualización y adquisición de nuevos conocimientos y habilidades, que permitan mejorar y potenciar la práctica profesional en el campo de la Psicología , es un deber ético y una responsabilidad personal dada la elección vocacional realizada.

La formación del Psicólogo Humanista es inacabada, en coherencia con el fundamento antropológico que nos sustenta, una concepción de  hombre en devenir, un hombre “siendo”, un hombre con infinitas posibilidades a desarrollar dentro de situaciones facilitadoras. Nuestro trabajo es procurarnos esos espacios, en los cuales iniciarnos en la información que irá formando nuestro propio criterio. Conocer lo más que podamos sobre nuestra disciplina, ya que, según palabras de Maslow: “Si tu única herramienta es un martillo, tenderás a tratar a todos como si fueran clavos”.
Cuando decidimos nuestro rol hacia el trabajo en la clínica se nos hace imprescindible conocer la diversidad de modelos terapéuticos, la concepción de hombre en que se sustentan, las teorías o marcos conceptuales desde los que se procura responder, las modalidades de ayuda, técnicas y recursos. Solo desde allí podremos elegir libremente dónde posicionarnos en nuestro trabajo.  Esto implica una ontología, una epistemología, una metodología y una praxis en coherencia, que tan solo obtendremos cuando reconocemos que no cesamos de aprender…

Respecto de la psicoterapia personal, coincidiremos en que es ético procurarnos un espacio en el cual repensarnos, cuestionarnos y revisarnos, dado que somos personas afectadas ( connotación dada por el “afecto”) dentro de nuestros vínculos, que además afectamos en las relaciones que establecemos con otros. Y considerando que somos nuestra propia herramienta de trabajo y acompañamos momentos de importancia en la vida de nuestros consultantes, hemos de poder contactar con nuestras limitaciones y posibilidades. Es condición indispensable para que un terapeuta pueda ser agente facilitador de cambio, que él mismo esté genuinamente en busca de su propio crecimiento y que se vaya realizando.
Irvin Yalom expresa: “Nunca me canso de decirles a mis estudiantes que su principal instrumento es su propio ser y que deben mantenerlo bien afinado. Los terapeutas deben tener un considerable conocimiento de sí, confiar en su capacidad de observación, y relacionarse con sus pacientes de manera afectuosa y profesional. Precisamente ese es el motivo por el que los terapeutas no solo deben someterse a años de terapia personal durante su formación, sino también regresar a ésta periódicamente” (4)

Disponer de herramientas para vivir una vida más plena y conciente necesariamente optimiza nuestra práctica profesional.
Procurarnos el propio desarrollo personal, el despliegue de nuestras potencialidades, “ser” la persona que “somos” de la mejor manera posible, descubrir nuestros propósitos personales, sentirnos íntegros, mantenernos disciplinados en áreas de bienestar, encontrar paciencia, motivación, coraje en el logro de nuestros objetivos personales, sentirnos seguros. El reto es ser uno mismo.
Carl Rogers(5), expresa: "En mi relación con las personas he aprendido que, en definitiva, no me resulta beneficioso comportarme como si yo fuera distinto de lo que soy."
"Soy más eficaz cuando puedo escucharme con tolerancia y ser yo mismo."
"... no podemos cambiar en tanto no nos aceptemos tal como somos. Una vez que nos aceptamos, el cambio parece llegar sin que se lo advierta."
"He descubierto el enorme valor de permitirme comprender a otras persona."
"... comprender a un hombre que se siente un individuo despreciable e inferior de alguna manera me enriquece. En estas ocasiones aprendo modificándome de modo tal que me torno una persona diferente, con mayor capacidad de dar."
"Cuanto más me abro hacia las realidades mías y de la otra persona, menos deseo 'arreglar las cosas'."
"Sin embargo, el aspecto paradójico de mi experiencia consiste en que, cuanto más me limito a ser yo mismo y más me intereso por comprender y aceptar las realidades que hay en mí y en la otra persona, tantos más cambios parecen suscitarse. Resulta paradójico el hecho de que cuanto más deseoso está cada uno de nosotros de ser él mismo, tantos más cambios se operan, no sólo en él, sino también en las personas que con él se relacionan."

Estas reflexiones nos permiten comprender la importancia de la persona del Psicólogo en la Psicoterapia, y el cuidado de esa persona entonces, es indiscutible.
Como terapeuta humanista entiendo la importancia de acompañar al otro en su propio proceso de reorganización de su experiencia, aunque difiera con mi percepción, en un pleno ejercicio de la aceptación incondicional, permitiéndole crecer en su propia dirección, siguiendo su propia tendencia organísmica a actualizarse. Saberme a mi misma en proceso me da conciencia de mis limitaciones y de mi continuo aprendizaje.

Mediante una terapia personal hemos también de trabajar en la motivación que nos empuja a trabajar como Psicólogos, hacerla conciente, desenmarañar nuestros conflictos históricos, nuestras tendencias reparadoras, nuestra omnipotencia y omnisapiencia, nuestra relación con el poder y demás que hubieran incidido en nuestra elección profesional.  De no hacerlo, podrían interferir en nuestro quehacer. "No hay ninguna situación en la vida que carezca de sentido, incluso los aspectos aparentemente negativos de la vida pueden llegar a convertirse en algo positivo  cuando se afrontan con la actitud correcta": Viktor Emil Frankl(6).  Y Abraham Maslow(7) señala: “Debemos formular en forma explícita lo que todos aceptamos implícitamente, que nuestro tipo de trabajo es sentido a veces profundamente y surge de motivaciones personales profundas, que algunas veces nos identificamos con los objetos de estudio en vez de separarnos de ellos, que normalmente nos encontramos estrechamente implicados, y que debemos estarlo, si no queremos que nuestro trabajo sea una patraña”.

Esta construcción del conocimiento de sí como persona favorece el autocuidado, lo cual es ético en sí mismo e implica relaciones complejas con los otros, ya que es una manera de ocuparse de los otros. La ética profesional propone un cambio cualitativo integral de la propia persona.
"Me doy cuenta de que si fuera estable, prudente y estático viviría en la muerte. Por consiguiente acepto la confusión, la incertidumbre, el miedo y los altibajos emocionales, porque ése es el precio que estoy dispuesto a pagar por una vida fluida, perpleja y excitante." (Carl Rogers)(8)

En cuanto a la supervisión,  hablamos de un espacio en el que se despliegan interrogantes vinculados a aspectos teóricos y prácticos del hacer en psicoterapias. La supervisión entrena al profesional que oficia de terapeuta en la escucha y en la elaboración de hipótesis que permitan introducir intervenciones óptimas.  El prefijo “super” etimológicamente significa “arriba”, sobreentendiéndose entonces que hay alguien que mira nuestro trabajo “desde arriba”, En Psicología Humanista hablamos de “covisión”, en tanto que la entendemos desde un estilo que elimina la mirada “super” y aludimos al “con”. Visionamos juntos el trabajo del terapeuta con la persona que le consulta. La covisión nos permite “pensar con otros”. Entendemos que en la covisión no hay alguien que sabe a ciencia cierta por donde seguir, sino que en todo caso, habrá hipótesis que se irán armando entre los participantes covisantes. El coordinador covisor, es un profesional que, aunque con mayor experiencia, se presenta como facilitador.
Es la nuestra una tarea en la que continuamente nuestro ser se involucra con otro ser en  una relación terapéutica que fundamentalmente es humana. En palabras de Irvin Yalom (9) “La psicoterapia debe ser una experiencia profundamente humana: nada vital puede surgir de procedimienos mecánicos e inhumanos”.  El proceso de la terapia desde el ECP constituye una experiencia dinámica, única y diferente con cada persona, lo cual exige multiplicidad de destrezas operativas, que han de ser covisadas a fin de optimizarlas. Preguntar, dudar, cuestionar la tarea terapéutica abre caminos de mayor riqueza y responsabilidad.
El terapeuta debe procurarse un espacio y una relación en los que pueda diferenciar sus propias experiencias y sentimientos, pueda clarificar significados personales de las vivencias de la relación terapéutica, pueda dialogar y compartir cómo se siente en dicha relación, sus percepciones y expectativas, darse cuenta de sus modos de interacción, ampliar el campo perceptual, descubrir sus recursos personales, posibilidades y limitaciones para el trabajo terapéutico en cada una de las personas que atiende. Es un proceso de aprendizaje experiencial, significativo y participativo en el que ha de ampliar sus puntos de vista promoviendo la confianza en la autorregulación organísmica, la esencia del Humanismo.
La covisión procura afinar el estilo terapéutico personal, la forma en que cada profesional siente y transmite los postulados humanistas. Se procura quitar énfasis al “querer explicar” y al “querer comprenderlo todo”, “preverlo todo”, “analizarlo todo”, al precio de ahogar la espontaneidad, la creatividad y lo imprevisto que son características innatas de todo lo que vive.

La elección de la palabra  “covisión” responde a la propia necesidad de búsqueda, aprendizaje y resignificación. Y más allá de la palabra, lo importante es crear espacios en los cuales seguir creciendo, desarrollándonos y desplegándonos, ya que eso es lo que posibilitará que también lo hagan las personas que nos consultan.
Participar de un espacio de covisión nos demanda la humildad suficiente como para que otros opinen, intervengan, en nuestro quehacer profesional, así como aprender a pensar con otros los trabajos terapéuticos a su cargo. Nos favorece el saber escuchar, respetar los ritmos y tiempos de otros, tener sentido del humor, ser cálido, comprensivo, tolerante, hacer el trabajo con mesura, estudiar e investigar de continuo, tener confianza en sí mismo, ser flexible, ser creativo, tener capacidad introspectiva, responsable, tener una preparación técnica adecuada y un buen encuadre del trabajo.
Nuestro trabajo como Psicólogos nos presenta muchas veces interrogantes, que son los que llevamos a covisar y se convierten en su hilo conductor.
Como dice Rollo May (10) “una de las principales razones de la situación ambigua y difícil en la que nos encontramos los psicólogos es que hemos evitado permanentemente la confrontación con el dilema del hombre. A causa de nuestra tendencia a la reducción, aparentemente omnipresente, omitimos aspectos esenciales del funcionamiento humano. Y terminamos sin la ‘persona a la que ocurren estas cosas’. Nos quedamos sólo con las ‘cosas’ que pasan, suspendidas en medio del aire. El pobre ser humano desaparece en el proceso”

Ser psicólogo es una experiencia maravillosa, en la que estamos en una relación interpersonal profunda. Rogers sostiene que el comprender al otro es riesgoso, ya que podría modificarnos y todos experimentamos temor frente al cambio. Pero la comprensión enriquece, porque permite penetrar en el marco de referencia del otro, y conocer su propia visión de la vida.
“No es frecuente que tenga lugar un encuentro personal tan profundo y mutuo, pero estoy convencido de que si no ocurre de vez en cuando, no vivimos como seres humanos." (Carl Rogers)
“He descubierto el sentido de mi vida, ayudando a otros a descubrirlo en las suyas”. Víktor Emil Frankl (11). O en palabras de Ricardo Peter (12)“La tarea del terapeuta es antes que nada reconciliar al hombre consigo mismo, ayudarlo a perdonarse por el hecho de ser limitado y llevar comprensión a quienes están sumidos en la lucha encarnizada de ser humanos. En esta batalla en campo abierto, la responsabilidad del terapeuta es funcionar como persona, esto es, conservarse básicamente humano. Este es su triunfo.”
Oración Gestáltica (Fritz Perls)
Yo soy Yo
Tú eres Tú.
Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas
Tú no estás en este mundo para cumplir las mías.
Tú eres Tú
Yo soy Yo.
Si en algún momento o en algún punto nos encontramos será maravilloso, si no, no puede remediarse.
Falto de amor a mi mismo cuando en el intento de complacerte me traiciono.
Falto de amor a ti cuando intento que seas como yo quiero, en vez de aceptarte como realmente eres.
Tú eres Tú y Yo soy Yo

Claudio Rud (13) nos dice: “La psicoterapia es entonces un suceso que se manifiesta descentrado, lúdico, creador de  nuevos sentidos, que posibilita la constitución del fenómeno originario del encuentro e implica una especie de convivencia de todos los elementos del Entre”, que encuentran allí su potencia de hacerse manifiestos”.

Es difícil permitir que los demás difieran de nosotros, o que piensen y sientan de un modo distinto. Pero las diferencias entre los individuos, el derecho de cada uno de utilizar su experiencia a su manera y descubrir en ella sus propios significados, es una de las potencialidades más valiosas de la vida y es una forma de ayudar a convertirse en persona, y ayudarnos a convertirnos en personas…

Lic. Liliana A.Villagra

Referencias

(1)   (7)“El hombre autorrealizado”, Abraham Maslow, ed.Kairos
(2)   “Amor y Voluntad”, Rollo May, ed. Gedisa
(3)   (5) “El proceso de converirse en persona”, Carl Rogers
(4)   “Mirar al sol”, Irvin Yalom, Emecé
(6)“El hombre en busca del destino”, Viktor Frankl
(8) “El camino del ser”, Carl Rogers
(9) “Terapia a dos voces”, Irvin Yalom, Emecé
(10) “El dilema existencial del hombre moderno”; Rollo May
      (11) “Fundamentos y aplicaciones de la logoterapia”, Viktor Frankl, Ed. San Pablo
(13) “Entre metáforas y Caos”, Claudio Rud, Ed.Nueva Generación

domingo, 14 de octubre de 2012

El credo de un humanista.-


Erich Fromm

1.- Creo que la unidad del hombre, a diferencia de otros seres vivientes, se debe a que el hombre es la vida consciente de sí misma. El hombre es consciente de sí mismo, de su futuro, que es la muerte; de su pequeñez, de su impotencia. Es consciente del otro en cuanto otro. El hombre está en la naturaleza, y sometido a sus leyes, aunque la trascienda con el pensamiento.

2.- Creo que el hombre es consecuencia de la evolución natural: que ha nacido del conflicto de estar preso y separado de la naturaleza y de la necesidad de hallar unidad y armonía con ella.

3.-Creo que la naturaleza del hombre es una incoherencia, debida a las condiciones de la existencia humana, que exige buscarle soluciones, las cuales a su vez crean nuevas incoherencias y la necesidad de nuevas soluciones.

4.- Creo que toda solución a estas incoherencias puede cumplir realmente la condición de ayudar al hombre a superar el sentimiento de separación y a lograr un sentimiento de concordancia, comunidad y participación.

5.- Creo que, en toda solución a estas incoherencias, el hombre sólo tiene la posibilidad de escoger entre avanzar o retroceder. Estas opciones, que se manifiestan en actos precisos, son medios para rebajar o para desarrollar la humanidad que tenemos dentro.

6.-Creo que la alternativa fundamental para el hombre es la elección entre “vida” y “muerte”, entre creatividad y violencia destructiva, entre la realidad y el engaño, entre la objetividad y la intolerancia, entre fraternidad con independencia y dominio con sometimiento.

7.- Creo que podemos atribuir a la “vida” el significado de continuo nacimiento y constante desarrollo.

8.-Creo que podemos atribuir a la “muerte” el significado de suspensión del desarrollo y continua repetición.

9.- Creo que, con la solución regresiva, el hombre trata de encontrar la unidad librándose del insoportable miedo a la soledad y a la incertidumbre, desfigurando lo que lo hace humano y lo atormenta. La orientación regresiva se desarrolla en tres manifestaciones, juntas o separadas: La necrofilia, el narcisismo y la simbiosis incestuosa.
Por necrofilia entiendo el gusto por todo lo que es violencia y destrucción : el deseo de matar, la adoración de la fuerza, la atracción por la muerte, el suicidio y el sadismo y el deseo de transformar lo orgánico en inorgánico sometiéndolo al “orden”. El necrófilo, por carecer de las cualidades necesarias para crear, en su impotencia encuentra más fácil destruir, porque para él sólo una cualidad tienen valor: la fuerza.
Por narcisismo entiendo la falta de un interés autentico por el mundo exterior y un intenso apego a uno mismo, al grupo, clan, religión, nación, raza, etc., con graves distorsiones del juicio racional. En general, la necesidad de satisfacción narcisista deriva de la necesidad de compensar una pobreza material y cultural.
Por simbiosis incestuosa entiendo la tendencia a seguir ligado a la madre y a sus equivalentes : la estirpe, la familia o la tribu ; a descargarse el insoportable peso de la responsabilidad, la libertad y la conciencia, para ser protegido y amado en un estado de seguridad con dependencia, que paga el individuo con el cese de su propio desarrollo humano.

10.-Creo que, escogiendo avanzar, el hombre puede encontrar una nueva unidad mediante el pleno desarrollo de todas sus energías humanas, que se muestran en tres orientaciones, juntas o separadas: la biofilia, el amor a la humanidad y a la naturaleza y la independencia y libertad.

11.- Creo que el amor es la llave principal para abrir las puertas al “crecimiento” del hombre. El amor y la unión a alguien o algo fuera de uno mismo permite trabar relaciones con otros, sentirse uno con otros, sin reducir el sentido de integridad e independencia. El amor es una orientación positiva, para la cual es esencial que se hallen presentes al mismo tiempo la solicitud, la responsabilidad, el respeto y el conocimiento del objeto de unión.

12.- Creo que la experiencia del amor es el acto más humano y humanizador que es dado gozar al hombre y, como la razón, carece de sentido si se entiende de manera parcial.

13.-Creo en la necesidad de “liberación” de los lazos, externos o internos, como condición para poder tener la “libertad” de crear, obrar, querer saber, etc., para poder llegar a ser un individuo libre, activo y responsable.

14.- Creo que libertad es la capacidad de obedecer la voz de la razón y del conocimiento, en contra de las voces de las pasiones irracionales. Es la emancipación que libera al hombre y lo pone en el camino de emplear sus facultades racionales y de comprender objetivamente el mundo y el papel que en éste representa.

15.- Creo que la “lucha por la libertad” tiene, en general, el sentido excluido de lucha contra la autoridad impuesta sobre la voluntad individual. Hoy “lucha por la libertad” debe significar liberarnos, individual y colectivamente, de la “autoridad” a la que nos hemos sometido “voluntariamente” : liberarnos de las fuerzas interiores que exigen este sometimiento porque somos incapaces de soportar la libertad.

16.- Creo que la “libertad de elección” no siempre es igual para todos los hombres en todo momento. El hombre de orientación exclusivamente necrofílica, narcisista o simbiótico incestuosa, puede tomar sólo una opción regresiva. El hombre libre, liberado de lazos irracionales, no puede tomar ya una opción regresiva.

17.- Creo que el problema de la libertad de elección existe sólo para el hombre de orientaciones contrapuestas, y que esta elección siempre está estrechamente condicionada por deseos inconscientes y por justificaciones tranquilizadoras.

18.- Creo que nadie puede “salvar” a su prójimo decidiendo por él. Únicamente podrá ayudarlo señalándole alternativas posibles, con toda sinceridad y amor, sin sensiblería ni engaño alguno. La conciencia intelectiva de las alternativas liberadoras puede reavivar en un individuo sus energías ocultas y ponerlo en el camino en el que escoja la “vida”, en lugar de la “muerte”.

19.- Creo que la igualdad se siente cuando, al descubrirse uno mismo por completo, se reconoce igual a otros y se identifica con ellos. Todo individuo lleva la humanidad en su interior. La “condición humana” es única e igual en todos los hombres, a pesar de las inevitables diferencias de inteligencia, talento, estatura, color, etc.

20.- Creo que la igualdad entre los hombres se debe recordar especialmente para evitar que uno se convierta en instrumento de otro.

21.- Creo que la fraternidad es el amor dirigido a nuestros semejantes. No obstante, se quedará en palabra hueca mientras no se hayan eliminado todos los lazos “incestuosos” que impiden juzgar objetivamente al “hermano”.

22.- Creo que el individuo no puede entablar estrecha relación con su humanidad en tanto no se disponga a trascender su sociedad y a reconocer de qué modo ésta fomenta o estorba sus potenciales humanas. Si le resultan “naturales” las prohibiciones, las restricciones y la adulteración de los valores, es señal de que no tiene un conocimiento verdadero de la naturaleza humana.

23.- Creo que la sociedad ha chocado siempre con la humanidad, aun teniendo una función a la vez estimulante e inhibitoria. La sociedad no dejará de paralizar al hombre y promover la dominación hasta que su fin se identifique con el de la humanidad.

24.- Creo que podemos y debemos esperar una sociedad cuerda que fomente la capacidad del hombre de amar a sus semejantes, de trabajar y crear, de desarrollar su razón y un sentido real de sí mismo basado en la experiencia de su energía positiva.

25.- Creo que podemos y debemos esperar la recuperación colectiva de una salud mental caracterizada por la capacidad de amar y crear, por la liberación de los lazos incestuosos con el clan y la tierra, por un sentido de identidad basado en la experiencia que tienen de sí mismo el individuo como sujeto y agente de sus facultades y por la capacidad de influir en la realidad exterior e interior a uno mismo, logrando el desarrollo de la objetividad y de la razón.

26.- Creo que, mientras parece que este mundo nuestro enloquece y se deshumaniza, cada vez más individuos sentirán la necesidad de asociarse y colaborar con quienes compartan sus preocupaciones.

27.- Creo que estos hombres de buena voluntad, no sólo deben hacerse una interpretación humana del mundo, sino que también deben señalar el camino y trabajar por su posible transformación: la interpretación sin voluntad de reforma es inútil ; la reforma sin previa interpretación es ciega.

28.- Creo posible la realización de un mundo en que el hombre “ser” mucho aunque “tenga” poco ; un mundo en que el móvil dominante de la existencia no sea el consumo ; un mundo en que el “hombre” sea el fin primero y último ; un mundo en que el hombre pueda encontrar la manera de dar un fin a su ida y la fortaleza de vivir libre y desengañado.

viernes, 28 de septiembre de 2012

La Pareja: Encuentros y Desencuentros.-

Proponemos la creación de un espacio confiable de encuentro y aprendizaje compartido, a través de un trabajo integrador. Cuando me encuentro con otro: ¿Qué veo?, ¿Qué distorsiona mi mirada?, ¿Cuánto de mi historia está puesta en el otro?, ¿Desde qué lugar lo escucho?, ¿Qué me pasa con las diferencias, con los juicios de valor?, ¿Te veo?, ¿Me ves?.
Es precisamente el encuentro con el otro, el espacio grupal, el compartir experiencias, lo que nos permite “darnos cuenta” de lo que nos pasa en el “aquí y ahora” y transformar la dificultad en aprendizaje y nuevas opciones para mejorar el vínculo con nosotros mismos y los demás.