viernes, 28 de septiembre de 2012

La Pareja: Encuentros y Desencuentros.-

Proponemos la creación de un espacio confiable de encuentro y aprendizaje compartido, a través de un trabajo integrador. Cuando me encuentro con otro: ¿Qué veo?, ¿Qué distorsiona mi mirada?, ¿Cuánto de mi historia está puesta en el otro?, ¿Desde qué lugar lo escucho?, ¿Qué me pasa con las diferencias, con los juicios de valor?, ¿Te veo?, ¿Me ves?.
Es precisamente el encuentro con el otro, el espacio grupal, el compartir experiencias, lo que nos permite “darnos cuenta” de lo que nos pasa en el “aquí y ahora” y transformar la dificultad en aprendizaje y nuevas opciones para mejorar el vínculo con nosotros mismos y los demás.

sábado, 22 de septiembre de 2012

El Rey y el Mendigo.-


El rey caminaba por el pueblo cuando se encontró con un mendigo llamado Latif, el mendigo tenia fama de sabio y buen conocedor de la vida, sin embargo, su situación económica era penosa.
Al rey le dio pena y le dijo que le daría una moneda si contestaba una pregunta.
El mendigo acepto, y le respondió la pregunta en forma maravillosa. El rey sorprendido le propuso una nueva pregunta a cambio de otra moneda, y el mendigo acepto el desafío, porque era lo que mas le gustaba, la pregunta tenia mucho que ver con su reino, y Latif nuevamente, no solo contesto la pregunta, sino que además, dio una respuesta inteligente.
El rey le propuso a Latif, que lo acompañe al castillo y que comparta con el las decisiones del palacio, y así fue, a partir de ese momento, Latif se convirtió en el consejero del rey, ya no pasaba hambre, y el rey lo compensaba con un dinero sustancioso, Latif alcanzo una gran fama en el reino, y sobretodo en el castillo, tanta fama le trajo enemigos, que querían ver a Latif lejos de allí.
Buscaban alguna historia que lo perjudicara, hasta que una mañana, un cortesano se acerco al rey y le dijo
- Su majestad, quiero avisarle que su consejero esta preparando un complot
- ¿y como lo sabes?
- porque todos los días, a la 5 de la tarde en forma misteriosa, llega hasta el ala norte del castillo, y se oculta en una habitación, ¿porque razón lo haría? sino para complotar contra usted.
- lo comprobare esta tarde, dijo el rey

Esa tarde, el rey se escondió en un pasillo y vio llegar a Latif, en forma silenciosa, mirando a ambos lados, saco una llave que tenia colgada en el cuello e ingreso a una habitación.
El rey, se dio cuenta, que era cierto, Latif lo estaba engañando, se acerco a la puerta y golpeo.
- Quien es, dijo Latif desde adentro
- ábreme, soy el rey
- Su majestad, que hace aquí
- ¿que haces tu aquí? déjame pasar

Al entrar, el rey comprobó que la habitación era pequeña, oscura, no tenia ventanas ni puertas, y había un gancho colgado del techo con una túnica toda raída, un plato de madera en el piso, y un bastón viejo de madera contra la pared.

- Dime, Latif, que es todo esto, que haces aquí?
- Mi rey, cuando yo llegue al castillo, alcance la fama, deje de pasar hambre y amase una fortuna importante, sin embargo, todas las tardes vengo a este lugar, y observo, la túnica, el plato de madera y el bastón, que era lo único que tenia cuando llegue aquí, y lo hago para no olvidarme de donde vengo.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Proverbio Zen.-



Un grupo de discípulos le preguntó una vez a su maestro Zen: ¿De dónde viene el lado negativo de nuestra mente? El maestro se retiró un momento y enseguida regresó con un gigante lienzo en blanco. En medio del lienzo había un pequeño punto negro.
¿Qué ven en este lienzo? preguntó el maestro. Los discípulos respondieron, un pequeño punto negro. El maestro dijo: Ese es el origen de la mente negativa. Ninguno de ustedes ve la enorme extensión que lo rodea.

martes, 21 de agosto de 2012

Carl Rogers.-


"... la terapia centrada en la persona se basa en una
premisa que al principio pareció azarosa e incierta:
la convicción de que el hombre es, por esencia, un
organismo digno de confianza. Con el correr de los
años, este principio básico se halló confirmado por
la experiencia adquirida con personas perturbadas,
con psicóticos, en pequeños grupos intensivos, alumnos y grupos profesionales. Este principio adquirió
fundamentos cada vez más sólidos, se convirtió en
algo fundamental, aun cuando cada persona deba
aprenderlo, etapa por etapa, por sí misma, a fin de
convencerse de su solidez. Yo lo he descrito recientemente como "la hipótesis poco a poco formulada
y verificada, de acuerdo con la cual el individuo tiene en sí mismo vastos recursos que le permiten
comprehenderse, cambiar su propia representación
personal, sus actitudes y el comportamiento que se
dicta a sí mismo. Por otra parte, esos recursos no
pueden manifestarse sino cuando uno puede ofrecer
un clima definido de actitudes psicológicas facilitadoras. "
(Carl Rogers, El poder de la persona)

Carl Rogers.-


"El cambio personal se ve facilitado cuando el
psicoterapeuta se muestra tal cual es, cuando
en su relación con el cliente es auténtico y no
se escuda tras máscaras o fachadas, sino que
abiertamente manifiesta los sentimientos y las
actitudes que en ese momento surgen en él.
Hemos acuñado el término 'congruencia' para
describir esta condición."
(C.R. Rogers, El proceso de convertirse en persona)

lunes, 20 de agosto de 2012

El miedo innecesario.-


Nada causa tanto sufrimiento como el miedo a sufrir. Evita entonces el miedo innecesario.

Por miedo a sufrir soledad, sufres la tortura de una mala compañía.

Por miedo a sufrir el final de una relación, sufres por años el infierno de una mala pareja.

Por miedo a sufrir las responsabilidades de adulto, sufres de por vida el actuar como un niño inválido.

Por miedo a sufrir a causa de tus errores, sufres las consecuencias de no comprometerte ni jugártela nunca.

Por miedo a sufrir el rechazo de los otros, sufres en tu soledad y tu aislamiento, sin salir nunca hacia el encuentro.

Por miedo a sufrir el que alguien no te quiera, te conviertes en posesivo y lo único que consigues es que todos huyan de ti y te quedes solo.

Por miedo a sufrir una relación sexual no bien lograda, sufres por años la castración de una impotencia impuesta por ti mismo.

Por miedo a fracasar en tus proyectos, sufres el terrible fracaso de no emprender ninguno.

Por miedo a que tu hijo dé un mal paso, lo conviertes en un inmaduro y un sobreprotegido, incapaz de caminar por su cuenta.

Hay un temor al sufrimiento que es sano, porque funciona como una señal de alarma que suena a tiempo para que evites el dolor innecesario. Pero hay un temor al sufrimiento que es enfermo, porque es como una alarma que suena todo el tiempo, que te impide vivir y te causa sufrimientos que podrías evitar.

Evita entonces el miedo innecesario.

sábado, 11 de agosto de 2012

Itaca.-



Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca

debes rogar que el viaje sea largo,

lleno de peripecias, lleno de experiencias.

No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,

ni la cólera del airado Posidón.

Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta

si tu pensamiento es elevado, si una exquisita

emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.

Los lestrigones y los cíclopes

y el feroz Posidón no podrán encontrarte

si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,

si tu alma no los conjura ante ti.

Debes rogar que el viaje sea largo,

que sean muchos los días de verano;

que te vean arribar con gozo, alegremente,

a puertos que tú antes ignorabas.

Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,

y comprar unas bellas mercancías:

madreperlas, coral, ébano, y ámbar,

y perfumes placenteros de mil clases.

Acude a muchas ciudades del Egipto

para aprender, y aprender de quienes saben.

Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:

llegar allí, he aquí tu destino.

Mas no hagas con prisas tu camino;

mejor será que dure muchos años,

y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,

rico de cuanto habrás ganado en el camino.

No has de esperar que Ítaca te enriquezca:

Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.

Sin ellas, jamás habrías partido;

mas no tiene otra cosa que ofrecerte.

Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.

Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,

sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.

Constantinos Petros Cavafis