viernes, 10 de febrero de 2012

Mario Corradini.-


A veces te sientes como un arado que barre siempre el mismo surco y piensas que el trabajo sería más blando si caminaras en compañía.

A veces te enredas en la nostalgia de lo que dejaste atrás y, así como el agua busca su nivel tu sangre tira y lleva lejos tu memoria. Miras por sobre el hombro y recuerdas a tus amigos, tu vieja casa, tu ayer o ese alguien especial para ti.

Puedes llegar a maldecir tu decisión de comenzar el camino y te pierdes en los "cómo hubiera sido si..."

Otras veces encuentras injusto el precio de tu soledad y revuelves en los pliegues de tu pasado como quien busca monedas en los bolsillos de un muerto.

Tu mente menor inventa recuerdos y fabrica diálogos que lo expliquen todo: respondes a preguntas que nunca te hicieron e interrogas a quien no tuviste coraje de preguntar. 
Pero descubres que no hay risa que devuelva lo perdido, lo llorado, ni dé verde a lo marchito.

¿Pero tú, buscador, estás seguro de haber perdido?

Cuidado: Tú no vives de recuerdos sino que los recuerdos viven de ti. Son miles de bocas que devoran la fuerza que necesitas para seguir adelante. Te digo que no existe nada de malo en esos sentimientos en tanto no te dejes sofocar por los sentimientos. Si esto sucede es porque estás olvidando estás no-recordando.

Dime: 
¿De quién te acuerdas cuando te acuerdas de ti? 
¿Del niño que corría entre los árboles? 
¿Del joven que soñaba con viajes lejanos? 
¿De lo que fuiste ayer?

Todas esas vivencias tiene la marca de lo fugaz: Están escritas en tu memoria como la sombra que un pájaro en vuelo deja sobre el agua.

Pero recordarse de sí no quiere decir tener memoria. La memoria y el olvido son funciones de tu mente menor en cambio el recuerdo de sí pertenece al ser profundo.

Escucha: tú no has renunciado a amar por seguir la vía sin embargo puede parecerte que por seguir la vía has dejado de amar.

Recuerda bien, buscador no sea cosa que lo que crees que has perdido sea sólo otro juego de tu mente así como tus recuerdos emotivos pueden ser sólo reflejos condicionados y la historia que añoras un invento de tu nada.

Observa qué curioso: 
Ciertas cosas llegan a tu vida cuando ya no las precisas. Arriban con un retardo inexplicable cuando la cola de tu ilusión ya dio vuelta en la esquina.

Un amor demasiado grande y por lo tanto insostenible para tu miedo de amar nunca te embiste al mismo tiempo que su fulgor.

Primero te encandila y te hace soñar después nace en ti el deseo de poseerlo. Entonces desaparece se va de tu vida. En realidad son cosas que te protegen de ellas mismas y te ponen a salvo del riesgo de su presencia por eso a veces tienes la sensación que alguien golpea demasiado tarde a tu puerta.

En el fondo se trata de un acto oculto de respeto y de protección porque el objeto o el afecto que deseabas puede volver a ti pero no en el momento del deseo sino cuando comprendas que puedes vivir sin él.

El buscador no cree en el amor eterno sino en el eterno amor.

Por eso, si recuerdas una gran amistad o un gran amor hazlo con la delicada alegría de los amigos que amaron no con la posesividad de los insatisfechos.

Abre las manos del alma y deja andar su recuerdo como si liberaras una paloma cautiva.

Esto también te servirá para aprender.

Mario Corradini

Anthony De Mello.-


Se puede decir que en estos últimos días no te has sentido como un hombre libre y feliz, sin problemas ni preocupaciones? ¿No te has sentido así?

Pues estás dormido.

¿Qué ocurre cuando estás despierto?
No cambia nada, todo ocurre igual, pero tú eres el que ha cambiado para entrar en la realidad. Entonces lo ves todo claro.
Le preguntaron a un maestro oriental sus discípulos: "¿Qué te ha proporcionado la iluminación?" Y contestó: "Primero tenía depresión y ahora sigo con la misma depresión, pero la diferencia está en que ahora no me molesta la depresión."
Estar despierto es aceptarlo todo, no como ley, ni como sacrificio, ni como esfuerzo, sino por iluminación. Aceptarlo todo porque lo ves claro y ya nada ni nadie te puede engañar. Es despertar a la luz.
El dolor existe, y el sufrimiento sólo surge cuando te resistes al dolor. Si tú aceptas el dolor, el sufrimiento no existe. El dolor no es inaguantable, porque tiene un sentido comprensible en donde se remansa. Lo inaguantable es tener el cuerpo aquí y la mente en el pasado o en el futuro.
Lo insoportable es querer distorsionar la realidad, que es inamovible. Eso sí que es insoportable. Es una lucha inútil como es inútil su resultado: el sufrimiento. No se puede luchar por lo que no existe.
No hay que buscar la felicidad en donde no está, ni tomar la vida por lo que no es vida, porque entonces estaremos creando un sufrimiento que sólo es el resultado de nuestra ceguera y, con él, el desasosiego, la congoja, el miedo, la inseguridad...

Nada de esto existe sino en nuestra mente dormida. Cuando despertemos, se acabó.

©Anthony de Mello

sábado, 4 de febrero de 2012

Carl Rogers.-

"No sé cómo resolver los problemas del pobre por el rico, ni el horror de la amenaza nuclear, ni las increíbles injusticias sociales del mundo. Sinceramente quisiera saberlo. Pero si podemos descubrir una verdad acerca del proceso mediante el cual se puede construir una comunidad, no me voy a sentir desesperado. El descubrimiento de cualquier cosa que es aproximadamente verdadero, tiene un poder revolucionario como el de un temblor. Y yo creo que estamos haciendo uno de esos descubrimientos, aunque no puedo definirlo y tan sólo puedo observar algunas de sus características. Yo tengo pues la esperanza de que algunos de los abrumadores problemas mundiales puedan ser afectados, en forma que aún ni siquiera sueño, por lo que estamos haciendo".

Carl Rogers, en El Poder de la Persona, Cap 8

miércoles, 1 de febrero de 2012

Para mantener el buen humor.-


No te preocupes de las actividades humanas, el preocuparse es la menos productiva.

Que no te venza el miedo. La mayor parte de las cosas a las que tememos nunca suceden.

 No guardes rencor. Él es una de las cargas más pesadas de la vida

 Enfrenta cada problema según llega. De todas maneras sólo puedes manejarlos uno a uno.

 No te lleves los problemas a la cama. Son malos compañeros del sueño.
  
 No tomes prestado los problemas de los demás. Ellos pueden manejarlos mejor que tú.

  No revivas el ayer. Él ya se ha ido para siempre. Concéntrate en lo que está pasando en tu vida y se feliz ahora.

 Sé un buen oyente. Sólo cuando escuchas, obtienes ideas diferentes a las que tienes.

 No te dejes caer por la frustración. La autocompasión sólo interfiere con las acciones positivas.

 Cuenta tus bendiciones. Más no olvides las pequeñas. Muchas bendiciones pequeñas, hacen una grande.

Resiliencia.-




“La resiliencia es la capacidad de una persona o grupo para seguir proyectándose en el futuro a pesar de acontecimientos desestabilizadores, de condiciones de vida difíciles y de traumas a veces graves”.


La resiliencia es un concepto considerado desde las terapias humanistas,  de fomento de la salud mental y se considera una realidad de personas que han afrontado situaciones traumáticas desde recursos latentes e insospechados. No obstante, es un concepto que en otros tiempos se observó con matices patológicos y es relativamente reciente el entenderlo como ajustes saludables a la adversidad.
Estas personas no obstante, no regresan al estado previo de acaecido el trauma, “como si nada hubiera pasado”. El cimbronazo se compensa con los recursos yoicos  pilares de la resiliencia. La asistencia y apoyo de los demás fortalece esta disposición interior.
Fueron Kobasa y Maddi quienes en 1972 introducen el concepto de personalidad resistente (hardiness) aludiendo a quienes parecen tener una personalidad que los protege ante las contingencias graves de la vida. Por algún motivo han desarrollado mayor tolerancia a los cambios y tienden a considerar las situaciones traumáticas como una parte más de la vida.
 De ahí que sea tan importante cuidar con amor la personalidad del niño. Las muestras continuas de amor, el cuidado y la enseñanza de autocuidado, una educación que subraye el lado bueno de las cosas, la confianza en sí mismo, y la certeza de que “esto también pasará”, son cimiento de una personalidad resiliente. El niño que siente que hay personas en las cuales apoyarse, que lo cuidarán y guiarán, aprenderá  a respetarse a sí mismo y al prójimo y  a responsabilizarse de sus actos. La aparición o no de esta capacidad se relaciona con la presencia o no de un adulto significativo con que se haya establecido un vínculo cariñoso y de confianza.



Según http://www.elpsicoanalisis.org.ar/numero1/resiliencia1.htm, los pilares de la resiliencia son:

Autoestima consistente. Es la base de los demás pilares y es el fruto del cuidado afectivo consecuente del niño o adolescente por un adulto significativo, “suficientemente” bueno y capaz de dar una respuesta sensible.

Introspección. Es el arte de preguntarse a sí mismo y darse una respuesta honesta. Depende de la solidez de la autoestima que se desarrolla a partir del reconocimiento del otro. De allí la posibilidad de cooptación de los jóvenes por grupos de adictos o delincuentes, con el fin de obtener ese reconocimiento.

Independencia. Se definió como el saber fijar límites entre uno mismo y el medio con problemas; la capacidad de mantener distancia emocional y física sin caer en el aislamiento. Depende del principio de realidad que permite juzgar una situación con prescindencia de los deseos del sujeto. Los casos de abusos ponen en juego esta capacidad.

Capacidad de relacionarse. Es decir, la habilidad para establecer lazos e intimidad con otras personas, para balancear la propia necesidad de afecto con la actitud de brindarse a otros. Una autoestima baja o exageradamente alta producen aislamiento: si es baja por autoexclusión vergonzante y si es demasiado alta puede generar rechazo por la soberbia que se supone.

Iniciativa. El gusto de exigirse y ponerse a prueba en tareas progresivamente más exigentes.

Humor. Encontrar lo cómico en la propia tragedia. Permite ahorrarse sentimientos negativos aunque sea transitoriamente y soportar situaciones adversas.

Creatividad. La capacidad de crear orden, belleza y finalidad a partir del caos y el desorden. Fruto de la capacidad de reflexión, se desarrolla a partir del juego en la infancia.

Moralidad. Entendida ésta como la consecuencia para extender el deseo personal de bienestar a todos los semejantes y la capacidad de comprometerse con valores. Es la base del buen trato hacia los otros.

Capacidad de pensamiento crítico. Es un pilar de segundo grado, fruto de las combinación de todos los otros y que permite analizar críticamente las causas y responsabilidades de la adversidad que se sufre, cuando es la sociedad en su conjunto la adversidad que se enfrenta. Y se propone modos de enfrentarlas y cambiarlas.

Las fuentes interactivas de la resiliencia: 
De acuerdo con Edith Grotberg, para hacer frente a las adversidades, superarlas y salir de ellas fortalecido o incluso transformado, los niños toman factores de resiliencia de cuatro fuentes que se visualizan en las expresiones verbales de los sujetos (niños, adolescentes o adultos) con características resilientes:

 “Yo tengo” en mi entorno social.

 “Yo soy” y “yo estoy”, hablan de las fortalezas intrapsíquicas y condiciones personales.

 “Yo puedo”, concierne a las habilidades en las relaciones con los otros

  
Tengo: Personas alrededor en quienes confío y que me quieren incondicionalmente.

Personas que me ponen límites para que aprenda a evitar los peligros. Personas que me muestran por medio de su conducta la manera correcta de proceder.

Personas que quieren que aprenda a desenvolverme solo.

Personas que me ayudan cuando estoy enfermo o en peligro, o cuando necesito aprender.

Soy:     Alguien por quien los otros sienten aprecio y cariño.

Feliz cuando hago algo bueno para los demás y les demuestro mi afecto.

Respetuoso de mí mismo y del prójimo.

Estoy:    Dispuesto a responsabilizarme de mis actos.

Seguro de que todo saldrá bien.

Puedo:  Hablar sobre cosas que me asustan o me inquietan.

Buscar la manera de resolver mis problemas.

Controlarme cuando tengo ganas de hacer algo peligroso o que no está bien.

Buscar el momento apropiado para hablar con alguien o actuar.

Encontrar a alguien que me ayude cuando lo necesito.


Víctor Hugo.-


Te deseo primero que ames, y que amando, también seas amado. Y que, de no ser así, seas breve en olvidar y que después de olvidar, no guardes rencores. Deseo, pues, que no sea así, pero que sí es, sepas ser sin desesperar.
Te deseo también que tengas amigos, y que, incluso malos e inconsecuentes sean valientes y fieles, y que por lo menos haya uno en quien confiar sin dudar
Y porque la vida es así, te deseo también que tengas enemigos. Ni muchos ni pocos, en la medida exacta, para que, algunas veces, te cuestiones tus propias certezas. Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo, para que no te sientas demasiado seguro.
Te deseo además que seas útil, más no insustituible. Y que en los momentos malos, cuando no quede más nada, esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie.
 Igualmente, te deseo que seas tolerante, no con los que se equivocan poco, porque eso es fácil, sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente, y que haciendo buen uso de esa tolerancia, sirvas de ejemplo a otros.
Te deseo que siendo joven no madures demasiado de prisa, y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer, y que siendo viejo no te dediques al desespero. Porque cada edad tiene su placer y su dolor y es necesario dejar que fluyan entre nosotros.
 Te deseo de paso que seas triste. No todo el año, sino apenas un día. Pero que en ese día descubras que la risa diaria es buena, que la risa habitual es sosa y la risa constante es malsana.
Te deseo que descubras, con urgencia máxima, por encima y a pesar de todo, que existen, y que te rodean, seres oprimidos, tratados con injusticia y personas infelices.
 Te deseo que acaricies un gato, alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero erguir triunfante su canto matinal, porque de esta manera, sentirás bien por nada.
Deseo también que plantes una semilla, por más minúscula que sea, y la acompañes en su crecimiento, para que descubras de cuantas vidas está hecho un árbol.
 Te deseo, además, que tengas dinero, porque es necesario ser práctico, Y que por lo menos una vez por año pongas algo de ese dinero frente a ti y digas: "Esto es mío". sólo para que quede claro quién es el dueño de quién.
Te deseo también que ninguno de tus afectos muera, pero que si muere alguno, puedas llorar sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.
Te deseo por fin que, siendo hombre, tengas una buena mujer, y que siendo mujer, tengas un buen hombre, mañana y al día siguiente, y que cuando estén exhaustos y sonrientes, hablen sobre amor para recomenzar.
Si todas estas cosas llegaran a pasar, no tengo más nada que desearte.

Tomate tiempo.-


Tómate tiempo para pensar, es la fuente de poder.

Tómate tiempo para rezar, es el mayor poder de la tierra.

Tómate tiempo para reír, es la música del alma.

Tómate tiempo para jugar, es el secreto de la perpetua juventud.

Tómate tiempo para amar y ser amado, es el privilegio que nos da Dios.

Tómate tiempo para dar, el día es demasiado corto para ser egoísta.

Tómate tiempo para leer, es la fuente de la sabiduría.

Tómate tiempo para trabajar, es el precio del éxito.

Tómate tiempo para hacer caridad, es la llave del Cielo.


Madre Teresa de Calcuta.